Introducción

Uno de los objetivos de Sólo Es Un PERRO es despertar la curiosidad en el lector sobre las capacidades cognitivas de los perros.

Es una tarea de muchas horas de redacción de contenido que espero se culmine con una visión del perro menos reduccionista de la actual. Para aportar un granito de arena en ese gran esfuerzo, hoy os dejo con un post sobre la capacidad de autoconciencia de los perros.

La Prueba del Espejo

La prueba del espejo se fue diseñada por Gordon Gallup en 1970. Esta prueba trataba de medir la consciencia de si mismo de un individuo. 

«Esto se consigue marcando de manera inadvertida al animal con un tinte inodoro, y observando si el animal, al enfrentarse al espejo, reacciona como si reconociese que la marca se encuentra situada en su propio cuerpo»

La prueba resultó positiva en diferentes primates, delfínes, urracas, elefantes y por supuesto que se probó con perros y humanos.

El resultado en humanos da positivo con bebés de más de una año y medio o dos años de edad. Antes de esa etapa los bebés ignoran el espejo.

En perros el resultado de la prueba del espejo es negativo, los perros ignoran el espejo o reaccionan de forma diferente a la esperada. 

Existe cierto consenso en criticar la prueba del espejo para determinar la auto consciencia en Perros. Esta prueba usa la visión como sentido para evaluar esta consciencia de si mismo. Por esta crítica tan evidente surge el experimento de la Nieve Amarilla

El Proyecto de la Nieve Amarilla

Para hablaros sobre este proyecto, primero tengo que presentaros a Marc Bekoff, biólogo y reputado autor en el área de la defensa de los derechos de los animales, es Catedrático emérito de Ecología y Biología evolucionista en la Universidad de Colorado y miembro destacado de la Animal Behavior Society. Ha escrito más de treinta libros, entre los cabe destacar: -El animal cognitivo: perspectivas empíricas y teóricas sobre la cognición animal -Minding animals: conciencia, emociones y corazón -Confidencial canino: por qué los perros hacen lo que hacen.

Podemos acercar el concepto de autoconciencia como un modo de consciencia que referencia al individuo como algo independiente del entorno en el que se encuentra.

Desde esta delimitación Bekoff, hace dos décadas, planteó un estudio relacionado con la autoconciencia en los animales no humanos, es decir, si los animales son o no conscientes de sí mismos.

Marc Bekoff

Las primeras pruebas que se realizaron para comprobar si existía autoconciencia en animales, era realizarles una marca en una parte del cuerpo que no pudiesen verse a no ser que utilizaran un espejo (Por ejemplo una marca en la cara).

Superar esta prueba requería que el animal (primates en las primeras versiones del experimento), al usar el espejo, de forma espontánea al detectar la marca dirigiera su atención a la misma mediante alguna actividad, como por ejemplo, tocarse la cara o frotarse contra algo.

Sucede que esta prueba nace desde la perspectiva humana de la percepción visual, por lo que los resultados que arroja son sesgados, al no determinar qué sucedería con aquellos animales cuya modalidad sensorial predominante es el olfato.

Así, Marc Bekoff, profundiza en un estudio planteando a través de una prueba relacionada con el sentido más desarrollado del perro. La prueba que utiliza para el estudio se denominó “La nieve amarilla” (The Yellow Snow Project) y en ella participó su perro Jethro.

Utilizó acumulaciones de nieve con orina de Jethro y de otros perros, cambiándolas de lugar variando la distancia y la acumulación, con la cautela de que su propio olor no contaminase las micciones. Bekoff dejó que Jethro se dedicara a olisquear aquellas acumulaciones y fue registrando la actividad sobre ellas: si orinaba; si levantaba la pata; el tiempo dedicado a olfatear; si la orina seguía al olfateo, es decir “marca de olor” (el «marcado de olor» se diferencia de “orinar» por una serie de comportamientos como el olfateo antes de orinar seguido de dirigir la orina hacia otra orina)… El análisis de los registros obtenidos pueden concretarse en los siguientes resultados:

  • Jethro dedicaba mucha más atención a la orina desplazada de otros perros que a la suya propia, y aunque dedicaba tiempo al olfateo de su orina, el tiempo que invertía en olfatear la de los demás era mucho mayor.
  • En muy pocas ocasiones marcó sobre su propia orina, sin embargo, lo hizo sobre la nieve amarilla de otros perros muchas más veces.
  • Las diferencias en la actividad de Jethro hacia la orina desplazada de otros perros (machos o hembras) destaca cuando se trata de marca de olor.

Existen diferentes procesos cognitivos que participan en el reconocimiento de la propia imagen en el espejo y el reconocimiento del olor de la propia orina.

Los perros no pueden reconocerse en el espejo pero sí se identifican en su propio olor.

El resultado de esta prueba resultó, por otro lado, muy útil: las pruebas deben ponerse en la perspectiva de los animales no humanos; solo desde ella es desde donde los humanos deben analizar las capacidades cognitivas y la inteligencia animal; asimismo remarca la importancia de la referencia desde la que deben plantearse las pruebas en los estudios, diferenciando y concretando adecuadamente las habilidades y capacidades de cada especie.

Más allá de la Nieve Amarilla

Un paso más allá en estos estudios de autoconciencia lo establece Alexandra Horowitz, doctora en Ciencia Cognitiva por la Universidad de California en San Diego, es en la actualidad profesora en el Barnard College de la Universidad de Columbia; su labor como directora del laboratorio de cognición de perros en Barnard donde realiza estudios de investigación, entre los que destacan: juegos perro-humano y perro-perro, discriminación olfativa, auto reconocimiento mediante el olfato, entre otros.

El resultado de los trabajos realizados en el laboratorio ha sido difundidos y publicados en diversas revistas y prensa como The New Yorker ,En la mente del perro, Alexandra Horowizt The New York Times, The Atlantic, y han sido objeto de discusión en NPR y en Scientific American , entre otros. Su último trabajo junto con Charlotte Duranton, etóloga canina, ¡Déjame oler!, se ha publicado en 2019. Sus estudios se diversifican en un amplio registro que abarca desde la biología hasta la filosofía especializándose en la cognición de seres humanos y de otros animales como los rinocerontes, bonobos y, muy en profundidad, en perros. Ha publicado varios libros, entre los que destacan: -Mi perro y yo -En la mente de un perro -Percibir lo extraordinario.

Han llenado las estanterías de muchos lectores ávidos de profundizar en conocimientos sobre el mundo del perro.

Mi perro y yo, Alexandra HorowiztHorowitz, sube un escalón más sobre los estudios de Marc Bekoff, aplicando una prueba  en un estudio llamado Behavioural Processes, dirigida  a un total de treinta y seis perros domésticos que consistía en ofrecer a olfatear un objeto a cada perro impregnado con su propia orina, un segundo objeto impregnado con la orina de otro perro desconocido;  un tercer objeto impregnado de su propia orina con un aroma extraño añadido; y un cuarto objeto sin orina pero con el aroma extraño añadido en el tercer objeto.

En todos los casos, los perros dedicaron más tiempo a olfatear el objeto tres, aquél impregnado con su propia orina y el aroma extraño, evidenciando un alto interés en el olor de su propia orina adulterada con otro aroma y un menor interés que en este, en el objeto impregnado con su propia orina únicamente.


El estudio apoya la tesis de la autoconciencia, para una especie donde el sentido del olfato es predominante, ya que demuestran reconocer una imagen olfativa de sí mismos cuando esta se modifica.  

Conclusiones

¡Espero que os haya gustado este post! Espero que os haga pensar sobre las capacidades cognitivas de los perros y que se difunda para dar a conocer el trabajo de estos dos autores: Marc Bekoff y Alexandra Horowizt ¡Accede ya a nuestro curso GRATUITO «Entrena con tu PERRO»! ¡Cuatro Semanas para conocernos mejor! Deja tus datos pinchando en el siguiente botón

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¡Pídenos información! Un fuerte abrazo, Javi Martínez.