· Rompe la asociación entre «Llamar» y «Atar» ·

Uno de los problemas más frecuentes cuando los alumnos llegan el primer día al curso de llamada es la asociación que se ha creado entre el comando de llamada y el fin de la libertad (atar de la correa).

Rompe esa asociación entre la llamada y el fin del juego.

No puedes pensar en la llamada únicamente cuando necesitas atar a tu PERRO. A veces puedes llamarle para acariciarlo y felicitarlo para dejarlo de nuevo inmediatamente ir a jugar con sus amigos del parque.

Además de llamar alguna que otra vez sin la intención de atar, también puedes:
1️⃣ Positivizar el hecho de colocar la correa. Puedes hacerlo de muchas formas. Por ejemplo puedes atar y premiar a tu perro con comida o dejándole llevar su juguete favorito cuando te vas del parque.

2️⃣ Si ya tienes un caso de «odio a la correa» puedes estar una temporada sin llamar para atar. Es decir, si quieres atar espera a que pase cerca de ti para llevártelo con calma de la correa. Obviamente premia en el momento en el que pones la correa.

Recuerda por encima de todo la regla fundamental: no le ates cada vez que le llamas

Compártelo en tus redes sociales si conoces algún cachorro o perro con dificultad para acudir a la llamada por este motivo

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Un fuerte abrazo, Javi Martínez.