Bienvenido a la entrevista de hoy con Rafa Catalán.
En el vibrante y exigente universo de los deportes caninos, existen figuras que no solo alcanzan la cima de la competición, sino que también inspiran y redefinen el concepto de dedicación y pasión. Una de estas figuras es Rafa Catalán, campeón del mundo de Mondioring y una personalidad cuyo compromiso con sus perros y su disciplina va mucho más allá de las pistas de entrenamiento.
En esta entrevista exclusiva, Rafa nos sumerge en las profundidades del Mondioring, comparte su filosofía de vida y entrenamiento, y nos ofrece una perspectiva única sobre el futuro de los deportes de mordida.
Rafa Catalán no es solo un nombre en el circuito internacional; es sinónimo de esfuerzo, perseverancia y una conexión inquebrantable con sus compañeros caninos. Su palmarés habla por sí mismo: vigente campeón del mundo de Mondioring y campeón de la Copa de España.
Pero más allá de los títulos, lo que realmente distingue a Rafa es su enfoque holístico y su incansable búsqueda de la excelencia, tanto para él como para sus perros. Su experiencia como profesional de perros operativos en las fuerzas y cuerpos de seguridad le permite integrar el conocimiento deportivo con escenarios de entrenamiento únicos, como la habituación a helicópteros o embarcaciones, clave para la adaptabilidad en Mondioring.
Rafa es un firme creyente en el trabajo duro y la transparencia, recalcando la cantidad de horas y sacrificios que implica llegar a la cumbre. Sus rutinas incluyen preparación física intensiva, agilidad y obediencia, con un enfoque integral en la salud y el bienestar de sus perros, apoyándose en preparadores físicos y veterinarios fisioterapeutas.
También practicante de Jiu-Jitsu, aplica la disciplina y resiliencia de este arte marcial en su vida y en el entrenamiento canino, fortaleciendo la mente de sus animales. Aborda sin tapujos temas como la percepción social de los deportes de mordida y la importancia de la unidad en la comunidad canina.
Su voz es un recordatorio poderoso de que detrás de cada campeón hay una historia de dedicación, amor por los animales y una incansable voluntad de superación. Acompáñanos en este recorrido por la mente de un verdadero campeón.
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SEUP: Para la gente que no sepa nada de Mondio, ¿tú cómo definirías tu deporte?
R.C.: Digamos que para mí la disciplina más completa y más divertida del mundo del perro. Por extensión, la más difícil, no en cuanto a cómo me juzguen ni la complejidad que puede ser a lo mejor un “junto” de Obediencia, sino el conjunto en sí de lo que es una competición, la variabilidad que tiene un ejercicio, todo. O sea, el llegar a pista y encontrarte siempre algo que no has entrenado nunca. Entonces, eso no te lo da otras disciplinas.
SEUP: Imagínate que yo no sé nada de Mondio, entonces, explícanos ejercicios así que aparecen en una prueba de Mondio que digas: “Ah, vale, pues esto es Mondio.”
R.C.: El Mondioring consiste en tres partes: obediencia, agilidad y protección. La obediencia se compone de ejercicios como el caminar junto, un envío hacia adelante (en grado tres, 40 metros), discriminación olfativa (la parte del bloque), el “apport”, posiciones a distancia, rechazo de alimento y “quieto” con distracciones. La parte de agilidad incluye tres saltos: altura, longitud y la empalizada (trepar).
Y luego, toda la parte de protección: varios ataques frontales (frontal con bastón, dos huidas –una verdadera y una falsa–), ataque frontal con accesorios, guarda de objeto, defensa del dueño, y búsqueda y conducción del hombre de ataque. Todo eso es una prueba de Mondio de grado tres.
SEUP: Para que la gente lo vaya visualizando, por ejemplo, la parte de saltos, es el deporte donde vas a ver un montón de palos, por ejemplo, el salto de longitud, un montón de palos y el perro va, coge cierta distancia, ejecuta el salto, cae y cuando cae, ¿se aleja un poco porque vuelve a repetir la otra dirección o en ese ejercicio no?
R.C.: En ese ejercicio no hay otro salto. Y en el salto de longitud, ¿se puede aumentar la longitud en cada repetición para que te den más puntos? Hay algunos en los que sí, pero ese, por ejemplo, ¿hay varios intentos para seguir aumentando o no, tiene que saltar una longitud y ya está? En los tres saltos puedes ir atacando diferentes alturas.
Tienes tres intentos por cada salto. Si el máximo en el salto de altura es 1,20 metros, tú puedes poner el salto a un metro, lo hace bien el perro, subes a 1,10, lo hace bien, lo pones a 1,20. Si no lo hace, has perdido uno de los intentos.
No es que tengas tres oportunidades, tienes tres intentos de alcanzar el máximo del salto. Si el perro uno de los intentos no lo realiza, te quedas con el salto que has hecho bien. Si, por ejemplo, vas al 1,10, 1,20 y el 1,20 toca la puntuación… Si toca, pierdes puntos. Pero si tira el salto, ese intento ya no lo tienes.
Lo mismo ocurre tanto en la parte de trepar, la empalizada. Empiezas desde un mínimo de 1,80 y el máximo es 2,30. Cada tabla son 10 centímetros, entonces, claro, si empiezas en 1,80 no alcanzas los 2,30. Tienes que ir jugando con lo que necesite el perro y cuánto quieres arriesgar tú como guía.
SEUP: Un ejercicio de la parte de protección para que nos pongas de ejemplo que todo se nos venga a la cabeza, la guarda de objeto.
R.C.: En la guarda de objeto, el perro tiene que proteger un objeto. Te ponen un objeto que no sabes cuál es hasta el día de la competición. Puede ser más voluminoso, menos inestable, lo que se les ocurra a los organizadores. Hay dos círculos, uno de dos metros de diámetro y otro de cinco. El hombre de ataque entra. Cuando está dentro del entre dos y cinco metros, en el segundo círculo, el figurante se puede mover.
Si el perro sale dentro de los dos metros del círculo pequeño, obtiene todos los puntos en esa pasada. Si sale entre dos y cinco, pierde puntos, y si sale más de cinco, pierdes casi todos los puntos. Si el figurante está a diez metros y el perro sale a morder, se considera que le está haciendo un frontal y pierde el ejercicio completo.
A la inversa, una vez mordido, el hombre de ataque se va, y el perro tiene que soltar y volver al objeto. Si se deja arrastrar o se lo lleva mordido, pierdes el ejercicio o pierdes puntos.
SEUP: O sea, para yo comprenderlo, el objeto ya está guardándolo el perro, el figurante entra y no puede morder evidentemente por encima del de cinco. Si el figurante está a siete, el perro no puede ir a morder.
R.C.: No debe. Si va, pierde todos los puntos. No sé a qué distancia, pero si sale más de cinco, no tienes casi puntos. Tiene que salir dentro del círculo de los dos para obtener todos los puntos. Cuando el hombre de ataque supera el círculo de dos metros, el perro va, muerde al figurante, luego hay una suelta…
SEUP: ¿Cuánto de conectado está tu trabajo con el Mondio? ¿Cuánto te apoyas en una cosa y la otra?
R.C.: Al cien por cien. Cojo todo lo bueno que considero del deporte para implementarlo en mi trabajo y las cosas buenas de mi trabajo implementarlas en el deporte. Como militar y en la unidad en la que estoy, muchas veces tengo la oportunidad de meter a mis perros en escenarios que tú, por ejemplo, no podrías: subirlo a un helicóptero, a una embarcación, hacer ciertas cosas.
Escenarios donde están entrenando un perro operativo, yo tengo esa suerte que mi jefe a veces me permite muchas veces. Si estoy preparando un campeonato, voy a hacer búsquedas, necesito hacer búsquedas.
Tenemos nosotros un escenario que son tipo unas cuevas y me lo llevo, hago búsquedas ahí. Aprovecho todo lo que puedo. Eso para un perro de Mondio que tiene que tener la mente muy abierta y que un escenario no le afecte, me viene de perlas.
O sea, no todos los días puedes hacer, como me ha pasado a mí, tenemos un helipuerto allí en el acuartelamiento, y sabes que va a aterrizar un helicóptero y no todos los días tienes la oportunidad de hacer un “quieto” con una distracción que es un helicóptero aterrizando. Yo sí puedo hacer eso. No siempre, porque no todos los días tenemos esa oportunidad, pero siempre que la tengo, que sé que hay helicópteros en el acuartelamiento, aprovecho y mis perros hacen esa distracción.
Claro, luego en la Copa de España, una persona con unas maracas haciendo una distracción, mi perro mira como diciendo: “Pero esto qué es si el otro día me pusiste un helicóptero.” Dice: “Prefiero las maracas, esto es más sencillito, esto es más fácil.” A veces miran como diciendo: “Esto no es difícil para mí,” pero claro, tengo esa oportunidad.
SEUP: ¿Cómo organizas el entrenamiento para compaginar la obediencia, la protección y la agilidad en los siete días de la semana?
R.C.: No puedes meterlo un día, pues hoy te voy a meter diez kilómetros de bici y encima te voy a hacer obediencia, te voy a hacer 200 ataques, porque no, no puede ser. Tienes que fraccionar eso, y por extensión, entrenas todos los días. Ahora sí que he cogido una dinámica porque mis perros van teniendo una edad. Cuando termino de hacerle la bici, que vienen muy calientes, aprovecho y hago los saltos.
Aparte, van cansados, se tienen que forzar un poquito más, pero minimizo el tema de las lesiones porque los saltos son muy lesivos. Saltar cuatro metros o trepar la empalizada… Aprovecho esos días. A veces, no le hago saltos cada vez que le hago bici, porque le hago varias veces a la semana bici, y a lo mejor llego y digo: “Pues ahora te voy a hacer, después de la bici, un par de ejercicios de obediencia que implique mucha concentración o que tengas que pensar, como es la búsqueda de un bloque a treinta metros que tiene que discriminar.” Fracciono muchísimo toda la semana.
Estoy todo el día, toda la tarde con mis perros. Tengo tres, dos en grado tres y la perra que estoy formando para que sea el relevo de los otros dos. Implica muchísimo.
Salgo a las seis de la mañana de mi casa, me voy al trabajo, vuelvo al mediodía, como y me voy con los perros y a veces llego a las once, a las dos de la mañana. Es una locura, pero el que algo quiere, algo le cuesta.
SEUP: Vende mucho eso de decir: “Yo tengo una forma de entrenar que con poco vas a conseguir mucho.”
R.C.: Sí, yo he tenido un equipo medianamente grande de Mondio y el ritmo que yo he llevado estos años para alcanzar lo que he alcanzado, ha habido mucha gente que no ha sido capaz de seguir el ritmo. Me decían: “Rafa, yo no puedo comprometerme contigo de lo que tú consideras que es el Mondio.” Claro, tú qué quieres, ¿dar de morder dos días a la semana una horita y nos vamos a almorzar? Eso no es Mondio.
Yo hago el Mondio porque para mí es un estilo de vida, no es un hobby. Un estilo de vida es un estilo de vida.
Mis amistades casi todas a día de hoy son de Mondio. Me voy el fin de semana, cojo unas vacaciones y me voy a pasar un fin de semana de Mondio. Estamos desde por la mañana hasta por la noche entrenando, comes en la pista. Eso es un estilo de vida, eso no te lo sigue cualquiera.
SEUP: ¿Te pones nervioso compitiendo?
R.C.: No te mentiría si te dijese que sí. Es que no me pongo nervioso. Me pongo nervioso antes, a lo mejor una semana antes. Pero, ¿por qué? Porque yo me voy con los deberes hechos. Luego saldrá o no saldrá porque no son robots y puede que no tenga el día el animal o lo que sea, y al igual que hemos ganado un Campeonato del Mundo, otras veces hemos fallado.
Pero vamos con los deberes hechos. Ir con los deberes hechos es que cualquier variabilidad que nos podamos encontrar se asemeja a lo que ya hemos entrenado. Son muchas horas.
SEUP: ¿Cómo fue el Campeonato del Mundo?
R.C.: El Campeonato del Mundo fue súper intenso desde la preparación. Nunca pensaba que íbamos a alcanzar un Campeonato del Mundo, pero nos organizamos todo el equipo. Ya en la Copa lo dije: “Vamos a ir todo el equipo a la misma casa.” Alquilamos una casa con terreno para poder entrenar allí. A medida que íbamos viendo cómo iba toda la prueba, íbamos yendo al chino de allí de Portugal a comprar todo lo que estábamos viendo en la prueba y nos montamos una pista similar a la que había en el Campeonato del Mundo.
Desde principio a fin, yo que era el jefe de equipo, hice que todo el mundo fuese a ver a todos participar, que todos, desde que bajaba el competidor con el perro, lo animaran. Que saliera a esa pista con la euforia de decir “lo estoy haciendo”. Fue una pasada.
Yo salí el sábado el primero. La competición empezó el viernes. Participamos y, la verdad, es que nos salió todo. Salieron las cositas que los saltos no los llevábamos al máximo, entonces yo los hice al mínimo. Mi idea era sumar y sumar, y esto es un Campeonato del Mundo. Gana el que más puntos saca, no el mejor en un ataque, ni el mejor en… Fue una estrategia de decir: “Tengo que sumar los máximos puntos posibles.”
Terminé. Después venía Estados Unidos, Joel C. que ya ha estado en podio varias veces, ganó el Campeonato del Mundo en grado dos, salía dos perros después de mí. Luego salía R. Levi, de Israel, que venía de ganar el Campeonato del Mundo del pastor belga. Un montón de perros top. Claro, todo el mundo: “Ah, te has puesto el primero.” Y yo: “Ya, ya, pero queda mucho, muchos días.” Empezaron a caer perros, caer, caer. Terminó el sábado y “joder”, voy primero. Y sabes que te quedaban 12 perros en participar el domingo. Pero claro, son 12 perros que vienen de ser los mejores de su país.
Bajé para el último perro y cuando falló un ejercicio que ya no le daba la puntuación, fue como una euforia de “soy campeón del mundo”.
Lo que se vivió horas después, el podio, todos… Había un montón de españoles, estábamos allí un montón y lo celebramos. La victoria era de todos en ese momento. Para mí es de todos, ha ganado España, no ha ganado Rafa Catalán el Campeonato del Mundo. En todo caso, ha ganado mi perra, Malen de Mirano, que es la que ha ganado el Campeonato del Mundo. Fue una euforia, una experiencia increíble que hay que vivirla.
SEUP: El Mundial del Perro Pastor Belga, ¿cómo va?
R.C.: El Mundial del Perro Pastor Belga, para mí, es una pasada porque son las olimpiadas de los perros. Estás viendo Mondioring, en la pista de al lado están haciendo IGP, en la de enfrente están haciendo Agility, en la otra están haciendo Obediencia. Están preparados para hacer la carrera de “borin”. Es increíble.
Puedes ver todos los deportes que se hacen con perros. Tienes exposición de belleza en el mismo Campeonato del Mundo. Es una semana súper intensa. Es verdad que el de FCI lo he ganado y es como es el de todas las razas, pero a mí el del Perro Pastor Belga me gusta muchísimo ese Mundial porque son unas olimpiadas de perros.
SEUP: ¿Con cuál raza te quedas y por qué?
R.C.: Me quedo con el malinois, es obvio, tengo tres. Me gusta más el malinois porque concuerda un poquito más con mi forma de ser. Un Border Collie, para mí, no sabría controlarlo. Con el malinois, la forma de trabajar que yo tengo, aunque luego me adapto a cada individuo, me gusta más trabajar con él.
SEUP: ¿Cómo ves el futuro de los deportes de mordida?
R.C.: Lo veo oscuro. En verano le dije a Ricardo, cuando fui en octubre, noviembre a competir allí a Portugal: “Menos mal que he ganado ahora el Campeonato del Mundo, porque como se van a acabar los deportes de mordida, yo ya he ganado.” Con el cachondeo, pero un poquito con la preocupación, porque vivimos en una sociedad un poquito “nos estamos agilipollando”. Ahora está mal visto todo, da igual cómo lo hagas, que lo hagas de la mejor manera, a favor del perro.
Mis perros son parte de mi familia. Si me ven en algún momento decirle un “no” fuerte, te van a criticar, van a demonizar y van a intentar cerrarte las instalaciones, que te quiten la licencia. Lo van a intentar todo por un “no” que le has dicho al perro, que el perro ha hecho así porque le estás riñendo.
SEUP: Tienes dos malinois en grado tres y la perra que estás formando, ¿cómo combinas los entrenamientos y qué implica?
R.C.: Implica muchísimo. Yo salgo a las 6 de la mañana de mi casa, me voy al trabajo, vuelvo al mediodía, como y me voy con los perros. A veces llego a las 11, a las 2 de la mañana. Es una locura. Pero claro, el que algo quiere, algo le cuesta. Son muchísimas horas.
SEUP: ¿El físico lo haces durante una fase de la temporada o lo mantienes estable?
R.C.: Lo mantengo, lo que pasa es que ahora lo he profesionalizado. Me están llevando el entrenamiento, la alimentación. Tengo un preparador detrás, Fernando de “For Discipline”, y es una pasada. Lo primero que me dijo fue: “Hazle unas analíticas a tus perros, y cuando me mandes las analíticas y vea en qué condiciones están de salud, entonces hablamos.” O sea, que no fue un “ah, un tío que quiere trabajar con su perro”. Me dijo: “Lo primero es esto.”
Lo estamos haciendo todo en base a un estudio científico de cómo van las analíticas de los perros en base a la preparación física, y eso está dando un plus increíble. He hecho lucha toda la vida, sigo haciéndolo, sigo conectando con el mundo de la lucha. Cuando vas a subirte a un ring, tú subes a hacer un deporte en base a un reglamento, pero si no tienes fondo físico, te absorbe. Empiezas a ir para atrás y tú lo que quieres es una lucha de ir hacia delante.
Creo en esa parte física y considero que el Mondioring es un poco esa parte de artes marciales a nivel humano.
Mis perros tienen que tener ese fondo físico y que se sientan fuertes ellos, tanto emocionalmente como de corazón. Si un perro está que se muere ya en el último ataque, no tiene sentido.
El perro tiene que terminar como terminaron mis perros en la copa, mirándome como diciendo: “Ya, o sea, no hay más ataques.” Tienen que terminar así porque tienen que tener un fondo físico. Cuanto mejor estén de forma física, mejor están de cabeza. Un perro que está desfallecido no va a pensar o, por lo menos, le va a costar mucho más.
SEUP: ¿El Jiu-Jitsu también te ha aportado a tu filosofía de vida?
R.C.: Sí, el Jiu-Jitsu te da una cosa, que es que cuando un compañero te está estrangulando, tú solo tienes dos opciones: o dejar que te estrangule o intentar salir. La vida te intenta estrangular y tú tienes que intentar salir y ganarle. Y cuando lo ves de esa forma, pues te ayuda un poquito también a hacerte un poquito más fuerte. Si lo extrapolas a todo, cuando el entrenamiento de un perro te está estrangulando, no sabes por dónde salir. Siempre hay una salida para todo, y te haces ser más fuerte psicológicamente.
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Querido seguidor, sólo espero que disfrutes de la entrevista la mitad de lo que disfrutamos grabándola.
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